Sabes que quieres a tu hijo…

…la sublimación de tu sentimiento de paternidad y maternidad, lo conocerás cuando a través del amor hacia tu hijo puedas darte cuenta que puedes a amar a todas las personas de este mundo, que tienen la misma condición: Son hijos y vinieron al mundo del mismo modo y te convierten a ti en padre universal desde esa conciencia…

 

Cuando recibo personas en terapia que venimos a llamar «pacientes» (cuando en realidad todos nos estamos curando a nosotros mismo, todos y cada uno de nosotros), frecuentemente se plantea si hay verdadero Amor hacia las personas más próximas.

Los padres suelen poner límites a la conducta de sus hijos, y en todo este trabajo, ocurren frustraciones sobre sus deseos, y choques con ellos que todos conocemos.

En algunos casos la consecuencia es plantearse si realmente les quieren. Con escenarios donde hay disgustos y la queja de niño o adolescente, aunque convivan con alegrías, , los padres pueden plantearse si es solamente Amor o también coexiste el frenar las incomodidades que puede representar educar .

De algún modo, el grado de fricción, éxito en los resultados con los hijos, su respuesta y los estados emocionales de los propios padres, pueden incrementar culpa y de ahí acercarnos a desmerecer la relación padres-hijos en sí misma.

Hay algunos referentes que pueden ayudar a ver la situación con más objetividad:

 

– Los límites ofrecen seguridad al que está creciendo contigo. Si no se le ponen, no dispondrá de modelo en su adultez para autolimitarse. Es una grave causa de angustia no poder regir sobre uno mismo ya en la adultez. Es preferible un mal capitán que no tener capitán.

– Dejar que el que aprende sobrepase sistemáticamente los límites, a nivel inconsciente, representa haberte eliminado, ganado, y esto generar un sentimiento de culpa demasiado poderoso, así como alimentará un irrazonable sentimiento de omnipotencia.

– Igualmente, es importante, si son ediificantes, los referentes que les ofreces para saber convivir , respetar y trabajar.

 

Si, efectivamente, estos pequeños apuntes, pueden indicarte cómo elaborar la culpa que nace del conflicto educativo, pero … ¿ Cómo sabes que quieres a tu hijo? ¿es suficiente con educarlo, saber que haces bien al poner límites, darle referentes? 

Educarlo bien también lo puede hacer un tutor que aprecie a tu hijo. Quizás la educación es una expresión de mi Amor, pero no sea en sí mismo amarlo.

EL Amor hacia tu hijo , además, puedes sentirlo cuando promueves su felicidad. No solo se trata de que tenga referentes y límites, sino que tu hijo va a notar tu interés genuino por él, tus ganas de conocerlo y reconocer sus méritos, y de saber aquello que le mueve y motiva, y todo lo que le convierte en un ser único. Alinearte con eso, también es amarle y es un plano superior al del tutor.

Y aún más si, a pesar de sus resultados o eficiencia, le amas incondicionalmente, por quién es. Este grado de amor es superior.

Pero la sublimación de tu sentimiento de paternidad y maternidad, lo conocerás cuando a través del amor hacia tu hijo puedas darte cuenta que puedes a amar a todas las personas de este mundo, que tienen la misma condición: Son hijos y vinieron al mundo del mismo modo y te convierten a ti en padre universal desde esa conciencia. Una experiencia única.

Cuando sientes eso, solo puede ser a través del Amor hacia tu hijo/s , y puedes considerarte un gran amante de los mismos.

 

Asociación Reiki Barcelona

firma blogs

Este contenido está restringido a los miembros del sitio. Si eres un usuario existente, por favor, accede. Los nuevos usuarios pueden registrarse a continuación.