Bardos del Devenir y Conciencia Ordinaria 1/2

Alguien me preguntó qué eran los Bardos, y añadió: Cuando desencarnamos y la conciencia ordinaria se disuelve el Ser sigue teniendo apego por su recien separación de sus seres queridos?

Como el asunto es un poco largo, miro de aportar en dos etapas:

1) Establezcamos de un modo elemental alguno de las principales funciones mentales en la vida terrestre:

– De una parte conviven con nosotros las llamadas funciones vegetativas, que se encargan del latir del corazón, la respiración automática, etc

– De otro las que corresponden con las sensaciones y la percepción, el asociacionismo…

-Otras las del mundo de las emociones y sentimientos.

– Otra a funciones cognoscitivas superiores, como la memoria, la deducción, el asociacionismo, el aprendizaje, la lógica…

Y otras , aunque usan todas las anteriores herramientas, no se corresponden con ellas: La voluntad y el empeño, el propósito, las decisiones, el amor incondicional y universal Podemos asimilar estas a la energía más pura de la conciencia.

Esta última parece proceder o comunicarse con la Energía Prístina, Fuente, parte superior del Ser (no el humano, sino el multidimensional).

Bien pues los «Bardos del devenir», o los 40 días que se cuenta en esa tradición tibetana o, sin ir más lejos, los 40 días de las cuarentenas o la que se cuenta como ayuno desde el miércoles de ceniza, y muchas más, como la cuarentena de los ninivditas, es la medida «en nuestro tiempo» que se cuenta para la disolución de las funciones de la vida mental terrestre.

Pues bien, en el momento que el cuerpo deja la vida, las funciones vegetativas, las sensaciones , la percepción, las emociones, sentimientos, incluso las superiores, dejan de existir en la forma corporal.
Las que se refieren a las decisiones de la vida, propósitos , la información de la experiencia de la vida y Amor se integran en el Ser.
Sin embargo como somos vibración o conciencia y por lo tanto emisores, la propia imagen, que incluye todo lo que desaparece con la pérdida corporal, sigue vibrando fuera del cuerpo.
El tiempo en que se mide aquí ese tránsito no lo podemos asegurar, pero, como hemos dicho, parece que rodea los 40 días de media, la famosa cuarentena de varias tradiciones, incluso las de los Bardos del devenir Tibetano.

Esa conciencia ha de disolverse, y por ello les indicamos que miren la Luz (es algo figurado, daría para un libro entero el tema), con el objeto de que no esté incómoda o sufra.
No es la parte esencial , ni mucho menos, pero a veces sirve de puente con el Ser, cuando se hace necesario y puede dejar mensajes de última hora. O no si no es necesario.

Hay multitud de fenómenos esos días, como adquirir la facultad de crear escenarios completos con solo pensarlo, o ubicarse donde sea . Eso les impresiona mucho y pueden espantarse. O bien sentir o ver cualquier cosa, solo fruto de su pensamiento.
Esto ocurre porque a lo largo de la vida se ha generado esa entidad de uno mismo, esa emisión de energía, y hay mente ahí y conciencia ordinaria.
Reiki consuela, protege y enseña la disolución. U otras formas de estar ahí, como oraciones, o buenas vibraciones.

En el próximo Blog hablaremos del aferramiento y el Bardo o tránsito después de la muerte física.

 

Ricard Montero i Costa

Master Reiki Gendai Reiki, Reido Reiki, Komyo Reiki, Tibetana, Karuna.

Formador de maestros y monitores

Monitor Meditación, relajación, Sugestión, investigación del Karma

Psicólogo clínico e industrial.

Economista.

Presidente Asociación Gokai de Terapeutas.

Centro colaborador Federación Española de Reiki

 

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